Saturday, April 27, 2013

The Jamonero Shook his Cane at the Sky

Two days ago, the sun was so brilliant that I had to peel off my long-sleeved shirt and my arm next to the window toasted to a rosy color from riding back home from work in the passenger's seat. During the last two weeks of sunny days storks high in their nests welcomed said warmth as their hatchlings emerged, lambs and colts frolicked in the new green of pastures, and flowers and trees everywhere called attention to their blooms. Spring arrived in full exuberant display. The same geraniums and roses that struggled through the long icy winter, showing new leaves finally began to bloom a vibrant red off our little balconies.

Hace dos días, el sol era tan brillante que tuve que desprenderme de la camisa de manga larga y el brazo al lado de la ventana brillaba de un color sonrosado de viajar de regreso a casa desde el trabajo en el asiento del pasajero. Durante las dos últimas semanas de días soleados, las cigüeñas en lo alto de sus nidos dieron la bienvenida al calor mientras sus polluelos rompían el cascarón, corderos y potros retozaban en el nuevo verde de los pastos y flores y árboles por todas partes llamaron la atención sobre sus flores. La primavera había llegado mostrando su total exuberancia. Los geranios y rosas que lucharon durante el largo invierno helado mostraban las hojas nuevas y finalmente comenzaron a florecer con un rojo vibrante desde nuestros pequeños balcones.
A diferencia del año pasado en la provincia de León, este invierno la lluvia fue abundante, ahora los riachuelos se precipitan en cascadas por la montaña y colinas, las laderas están exuberantes de vegetación y zonas verdes. Y, a diferencia del año pasado, el sol llegó pronto calentando  y alegrando la tierra con una felicidad deslumbrante. Así, incluso las personas con caras estiradas y ceñudas se saludaban unos a otros con un verdadero pretexto para sonreír.

Unlike last year in the Province of León, this year rain was plentiful, now making rivulets and waterfalls cascade off the mountain and hillsides, the slopes are lush with vegetation and greenery. And, unlike last year, the sun arrived early, warming and cheering the land in a glowing happiness.
So, even people with drawn and scowly faces were greeting one another with a true excuse to smile.
But, in the Spanish high plateau, above 2,625 feet, menacing dark clouds are no surprise to the weathered elderly who are about in their woolen scarves and caps. They've seen a cold front swoop down many seasons before this one, and so when Antonio, el Jamonero (a local personality and the owner of a cured ham shop) pointed his walking stick up at the sky and shook it saying, "I don't like the look of those dark clouds over on the horizon," he knew what he was talking about.

Pero, en la alta meseta española a más de 800 metros, las nubes oscuras y amenazadoras no sorprenden a los ancianos capeados que están en sus bufandas y gorras de lana. Ellos han visto presentarse repetinamente un frente frío antes, año tras año. Así que cuando Antonio, el Jamonero señaló al cielo con su vara y sentenció, "No me gusta el aspecto de aquellas nubes negras sobre el horizonte", él sabía de qué hablaba.
Mary's Hearty Spanish Lentil Soup Recipe
And when Laura and Enrique, my own Spanish weathermen, said it was going to snow and that I leave the plants inside, even though I thought they could use every bit of sunshine the balcony light would afford them, they were right, too.
While still out for our Saturday morning café con leche and tapas we began to see the hail. We bustled home to pull the geraniums back into the kitchen as flurries snow fell just beyond our balcony. I was so stunned that just a day ago the sun was warming my cheeks and the budding flowers in the very same spot.
Thinking about what the Jamonero had said, I was glad that from the kitchen below, the aroma of my lentil soup was wafting up to our study. It was a comforting touch to this winter, I mean spring, day!

Y cuando Laura y Enrique, mis meteorólogos personales, me aconsejaron que iba a nevar y que dejara las plantas dentro, aunque pensaba yo que necesitaban beneficiarse de cada rayo de sol en el balcón, también tenían razón. 
Mientras todavía estabamos en la calle esta mañana de sábado tomando un café y una tapa, empezamos a ver el granizo. Nos apresuramos para volver a casa para devolver los geranios otra vez a la seguridad de la cocina mientras ráfagas de nieve caían justo fuera de nuestro balcón. Yo estaba tan sorprendida que solo un día antes el sol me calentaba la cara y las flores exactamente en el mismo lugar.
Pensando en lo que había dicho el Jamonero, me alegraba de que de la cocina, en el piso de abajo, llegara flotando hasta nuestra oficina el aroma del potaje de lentejas que estaba haciéndose. Fue un toque reconfortante en este día de invierno, quiero decir, de primavera.
Cornbread muffins made from scratch with coarse cornmeal packed and brought to Spain in my suitcase from the last visit to California.  Vintage baking towel to remind of daily duties; Bake on Saturday... I don't have to be reminded of this one.

5 comments:

  1. Y como ha vuelto, sorprendiéndonos, el jueves 25 grados, ayer subía a un pico con -10 y con vientos terribles, en todo el invierno no recuerdo un día así... nos están robando la primavera. Saludos amigos.

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    1. Carlos, me parece que tú no hayas recordado nada semejante a esto. Parece que es el tiempo perfecto para aprovechar nuestro oferta para compartir un Cocido en Astorga. ¡Os esperamos!

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  2. Sweet Mary, your home and your heart are as warm as always, as if you carry the sun within you. :)

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  3. Chantel,
    Your words float around in my brain with such encouragement. Love you!

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  4. Habrá que bailar para combatir este frío, no??
    ;) Graciassssssss!! MUAA!!

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